Es un itinerario que une devoción, arqueología y poder eclesiástico.
La visita comienza en la Basílica de Santa Croce in Gerusalemme, lugar inseparablemente ligado a Santa Elena. La Capilla de las Reliquias conserva fragmentos de la Vera Cruz, un clavo de la Crucifixión y el Titulus Crucis, ofreciendo una experiencia en la que la memoria de Tierra Santa se entrelaza con la historia imperial del siglo IV.
Desde la quietud de Santa Croce nos dirigiremos al complejo de San Juan de Letrán, madre de todas las iglesias. Allí profundizaremos en el Baptisterio Lateranense, la fachada monumental, el mosaico del ábside y el papel histórico del Laterano como centro del poder civil y religioso de la Edad Media antes del traslado de los Papas al Vaticano.
El recorrido permite leer Roma como ciudad de reliquias, autoridad y continuidad litúrgica, mostrando cómo el espacio sagrado fue también un espacio de gobierno y representación.













